20 mayo, 2022

Por Agustin Saidon
En una inolvidable noche de fútbol, el equipo de Marcelo Gallardo recobró la memoria de aquellas viejas épocas en las que, hasta los jugadores, vestían de galera y bastón. River Plate arrasó con Jorge Wilstermann convirtiéndole ocho tantos contra cero, por parte de su rival, en un estadio Monumental colmado.

El “Millonario”, que venía de caer por tres tantos a cero tras el partido de ida de los Cuartos de Final de la Copa Libertadores, disputado en el estadio Félix Capriles, Cochabamba, Bolivia, necesitaba convertir una goleada para poder acceder a las semifinales del certámen.

Los goles del encuentro fueron marcados por Ignacio “Nacho” Martin Scocco (5), Enzo Nicolás Pérez (2) e Ignacio “Nacho” Martin Fernández (1).

Caía el Sol y ascendía la Luna en Nuñez, pero el firmamento se cargaba de nubes y dejaba difuso el panorama que dibujaba el cielo en el Monumental. Difuso como el resultado que esperaban los hinchas tras un olvidable partido en Bolivia.

Pero no todo estaba perdido. Al parecer “Napoleón” no se sentía derrotado aún. Al parecer, tenía la esperanza de salir victorioso en la batalla que le estaba esperando. Un estadio que rugía, la lluvia que se acrecentaba empapando de expectativas a los fanáticos y dando un aroma a fe de hazaña, multitudes sonando al unísono, tambores, bengalas, fuegos artificiales, nervios, ilusión, tensión, gente parada, gente sentada, gente saltando, gente llegando, movimiento, energía.

Una atmósfera indescriptible invadía y abrazaba las paredes internas de la estructura. La muchedumbre se acomodaba pero la mente volaba, el césped por el balón aguardaba, el estadio retumbaba y estallaba al ver como sus jugadores por el campo penetraban. River y Wilstermann salían a la cancha a dejar todo por los suyos.

El recibimiento fue extraordinario. El “Muñeco” por un lado esperando alcanzar la gloria. Roberto Mosquera, por el otro lado, temiendo que no se le escapase. Julio Bascuñan, árbitro del encuentro, daría comienzo al partido al sonar de su silbato, el cual desataría las cadenas de las bestias del coliseo rioplatense.

River arrancó y nunca cesó. A los seis minutos de juego ya acariciaba el arco rival tras un disparo; muy cercano; de Gonzalo “Pity” Martínez que acabaría fuera. Tres minutos más tarde el sueño de continuar en la copa comenzaría a tomar forma. A los nueve minutos, Nacho Scocco abriría el marcador en una jugada para el recuerdo.

Tras un pase de Leonardo Ponzio, que supo escabullirse entre los defensas de Wilstermann, el ex-Newells recibió, tiro un caño (al defensor Enrique Díaz), eludió al arquero rival, Raúl Olivares, y le dio un pase a la red de zurda para poner el 1-0 parcial.

Sin mucho que esperar, a los trece minutos, Scocco volvió a anotar. Esta vez, Carlos Auzqui, envió un centro desde la derecha, el cual bajó Nacho y, tras la típica gambeta del falso remate, finalizó la jugada en un potente derechazo que, luego de ser rozado por el guardametas, ingresó en el arco contrario y elevó las apuestas con un 2-0 muy transitorio.

Jugada tras jugada, el Millo, no dejaba respirar a su contrincante y es que en el minuto diecinueve, el santafesino volvió a mover las redes del arco rival. Posteriormente a un saque de banda efectuado por el “Pity”, desde la banda izquierda y cerca del área rival, Ignacio Scocco lanzó un pase al área, por debajo, que no fue interceptado por ningún hombre y que, dejando parado al arquero (por no poder reaccionar a tiempo), se terminó colando por el costado de su valla.

El equipo del Muñeco empataba la serie tempranamente y cada vez era mayor la esperanza y la ilusión crecía a pasos agigantados. A la vez que se notaba que el hambre del Millo se hacía insaciable, los bajones anímicos del equipo boliviano quedaban a la vista de cualquiera.

Toques, gambetas, velocidad, cortes, ataque, defensa. Todo le salía redondo a River. Gonzalo Montiel remataba desviado al minuto treinta ¡Anímense de cualquier lado muchachos! Que la noche hoy es amiga de la suerte.

Moría el primer tiempo y Scocco no quería irse con un empate global al descanso y es por eso que le sirvió en bandeja de plata, luego de un pase entre líneas que solo un estratega del T.E.G podría haber planificado, el tanto que aprovecharía para marcar Enzo Pérez, definiendo por encima del hombro derecho del portero Olivares. Festejo apabullante y al entretiempo con un 4-0 que, aunque no definía del todo el desquite, tenía olor a poco.

Tan solo cuarenta segundos transcurrirían al comienzo del segundo período para que Ignacio Martin Scocco convirtiera su penúltimo gol. Tras una triangulación de los atacantes de la banda, Nacho Fernández, Auzqui y Montiel (luego de una asistencia de este mismo) Nacho Scocco marcaría el 5-0 aún provisorio. Provisorio porque River estaba indomable y a los cincuenta y tres minutos Nacho, el ex-Gimnasia esta vez, pondría el sexto.

Luego de un pase de Auzqui, el cual rebotaría en un defensa rival, Fernández remataría al palo izquierdo del canserbero, batiéndolo por completo. 6-0, pero… aún faltaba más. Un minuto mas tarde, tras un centro de Jorge Ortiz que cabecearía (fallidamente en su propia puerta) Montiel, Wiltsermann pudo haber descontado si no fuera por los reflejos de Germán Lux (poco participativo en el encuentro por obvios motivos).

Sin descanso y tras solo 180 segundos, cuando el minutero daba los 57′, Scocco se llevaría el último regalo a casa. El repoker de Nacho sucedió tras un despeje del portero, generado por (luego de un balón aéreo enviado desde el corner izquierdo por Pity Martínez) Montiel, permitiendole, al primero, colar el esférico entre las sogas (de un arco que no se cansaba de recibir balones) que se aflojaban cada vez más. Hasta aqui 7-0.

El último tanto del partido, que acabaría por archivar una goleada memorable, lo convertiría Enzo Pérez tras una jugada inolvidable. Luego del despeje de la defensa de River de un centro, de tiro libre, de Wilstermann, Enzo, tomó el balón en las orillas del área del local y realizó una corrida que quedará grabada en las retinas de los hinchas riverplatenses.

Eludiendo un par de rivales, pasando por entre dos contrincantes a pleno pulmón, Enzo,(dándole honor al nombre de una de las leyendas futbolísticas del club) definió por encima del cuerpo, abatido, del arquero que llego a rozar el balón pero ya estaba fulminado. Aqui se sellaría el resultado final. Un contundente 8-0. Resultado que quedará en la historia del galardón internacional y, además, supó batir records estadísticos.

Los “Ignacio Nacho Martin” estaban encendidos. Supieron gustar y golear. Pero el santafesino, quien convirtió cinco de los ocho tantos del encuentro, (al ser suplantado en el minuto setenta por el colombiano Rafael Santos Borré) sería muy ovacionado por la hinchada. Vale destacar la mala racha que se había adueñado de Nacho en el partido de ida, en la altura, mal logrando chances claras.

Pero no pasó mas de una semana para poder olvidarla rápidamente gracias al gran desempeño que demostró en la vuelta en Buenos Aires. Como dicen algunos: “el futbol te devuelve” ¡Y vaya que le devolvió nomás!

Los dirigidos por Marcelo Gallardo accedieron a las semifinales de la, tan ansiada, copa y se enfrentarán a Lanús, el cual viene de eliminar, por penales, a San Lorenzo de Almagro. Esperaremos por un finalista argentino.

Por el lado de Wilstermann, dirigido por Roberto Mosquera, mucho no quedará para hablar de este partido de Cuartos de Final de vuelta. Sin embargo, la historia dirá que el equipo boliviano supo ser capaz de golear a River en la ida poniendo en duda la realización de una hazaña, en Argentina, para el primer conjunto.

Mosquera, luego del partido, puso en duda su continuidad dejando su cargo en las manos del presidente del club “Aviador”. Esto declaró: “Puse mi cargo a disposición del presidente de Wilstermann, Grover Vargas y a la directiva de la entidad, asumiendo como corresponde a un resultado que es triste y que ha enlutado a nuestros seguidores”

Por el lado del Millo, su tan querido Director Técnico dijo tras el enfrentamiento: “Va a ser uno de los partidos más recordados, va a quedar en la memoria de todos nosotros y de los hinchas”

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