25 mayo, 2022

Afirmar que la situación en Venezuela es un caos en los últimos tiempos se ha vuelto moneda corriente.

También las reiteradas denuncias de los países vecinos a incitar que se respeten los derechos humanos en el territorio de Maduro, producto del feroz conflicto entre el actual Presidente y las fuerzas opositoras.

Los interminables asesinatos y represiones por parte de la policía venezolana para con los ciudadanos, muchos de ellos no involucrados en la oposición, acaparan las imágenes y portadas de los medios semana tras semana.

En este marco, el presidente de nuestro país, Mauricio Macri, quien ya había afirmado en la cumbre del G20 en Hamburgo que “en Venezuela no se respetan los derechos humanos”, volvió a apuntar al país de Maduro en la reunión del Mercosur.

En el inicio del plenario, Macri propuso “intervenir” en la desgastada y conflictiva relación que existe entre el gobierno oficialista y la oposición venezolana, asegurando que Maduro debe adoptar un calendario electoral acorde.

Remarcó la “buen labor” que efectúa la oposición venezolana al convocar un referéndum, lo cual fue catalogado de manera nefasta como “un acto de democracia”, y ofreció su espacio político como “grupo de contacto” para colaborar activamente y poder resolver el problema foráneo.

También realizó un “llamado a la paz” a la República Bolivariana, enviando un mensaje de apoyo “de solidaridad y acompañamiento al pueblo venezolano”.

Resulta curioso la insistencia del Presidente en querer solucionar un conflicto ajeno y que maniobra con mano invisible Estados Unidos; en contraste con la falta de respuestas para nuestra crisis económica y financiera, por la cual el número de desempleados y el índice de pobreza asciende con el correr de los días.

Los intereses de fondo y la buena relación de nuestro Presidente con Sir Donald Trump colocan a Venezuela como prioridad en la agenda, ya que el gobierno argentino, comandado por Mauricio Macri y el bloque oficialista de Cambiemos, busca posicionarse del lado de los poderosos norteamericanos por una “modesta” causa: las exportaciones de los limones argentinos.

Vicente Roca

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