26 noviembre, 2022

La información surgió del celular de Brenda Uliarte, la novia del agresor Fernando Sabag Montiel. Los mensajes dan cuenta de un intento de cinco días atrás, cuando la Vicepresidenta le habló a la militancia apostada en Juncal y Uruguay, en el edificio donde vive.

La Justicia investiga si Sabag Montiel llevaba el día del hecho un teléfono que no sería su “línea principal”.

Una serie de mensajes extraídos del teléfono celular de Brenda Uliarte, imputada por el intento de homicidio de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, permitieron a la justicia detectar que el mismo grupo de personas había intentado asesinar anteriormente a la exmandataria. La información surgió del celular de la propia novia de Fernando Sabag Montiel, el hombre que el 1 de septiembre intentó dispararle a Fernández de Kirchner en la cabeza cuando saludaba a los militantes que habían ido a manifestarle su apoyo en las inmediaciones de su casa, en el barrio porteño de Recoleta.

Fuentes de la investigación confirmaron a la prensa que los mensajes dan cuenta de un intento de asesinato ocurrido el 27 de agosto, durante la noche en la que la Vicepresidenta le habló a la militancia apostada en la zona de las calles Juncal y Uruguay, donde se emplaza el edificio donde vive la titular del Senado.

“No, no es que se dé cuenta, el tema es que hay una cámara de C5N, y hay poca gente, y la gente se está yendo, y el momento es ese, ahora ya es tarde, o sea son las 12 y ella salió a esa hora, y era a esa hora, o sea el escenario era con ella porque la habrán seguido”, dice uno de los mensajes que recibió Uliarte de parte de Sabag Montiel. “¿Entendés? Después vamos a ver en la tele a ver qué pasó porque cuando ella se metió, la siguieron y ahí tendría que haber sido“, sostiene otro mensaje detectado por la justicia.

En otra comunicación, Sabag Montiel le dice a Uliarte: “No, ya se me metió adentro y el escenario, el anfiteatro lo sacaron. Le toqué la espalda a (el gobernador bonaerense) Axel Kicillof y se metió en un Toyota Etios, eh, y se fue, un quilombo. Ella está arriba pero no creo que salga, así que ya fue, dejá, voy para allá, quédate ahí. No traigas nada”.

La información coincide con la de un video publicado la semana pasada por el canal de noticias C5N donde se ve que el 27 de agosto Sabag Montiel estaba camuflado entre los manifestantes como si fuera un vendedor de copos de nieve azucarada y logró acercarse a metros del gobernador de la provincia de Buenos Aires.

A partir de la nueva información incorporada al expediente, la jueza federal María Eugenia Capuchetti volvió a imponer este lunes el secreto de sumario en la causa por el intento de magnicidio contra Fernández de Kirchner, luego de que se incorporara al expediente como prueba clave el contenido del celular de Brenda Uliarte, la novia de Sabag Montiel, imputada por el mismo hecho. La última vez que dictó secreto de sumario se llevó adelante la detención de Uliarte.

Grupos de odio

En las últimas horas el diario Página/12 había revelado que en el celular Xioami Note 9 de Uliarte se encontraron frases como “tenemos que generar hechos, no protestas” y “basta de andar puteando, hay que tirar molotov en la Rosada”.

Otro hecho que despertó el interés de los investigadores fue la participación activa de Uliarte en grupos de Telegram con ideas radicalizadas y, por supuesto, al margen de la ley. Los nombres de esos grupos de Telegram se mantendrán en reserva por temor a que su publicación pueda generar que sumen adeptos, destacaron fuentes.

“Hay un submundo todavía más violento que aquellas expresiones que llegan a hacerse públicas a través de redes sociales”, sintetizó una fuente de la investigación en diálogo con Telam.

Apoyo ¿de quién?

El viernes, además, la Justicia recibió un primer informe de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado Poder Judicial de la Nación (Dajudeco) sobre las llamadas entrantes y salientes de los teléfono de los imputados.

Una línea de investigación conduce a la hipótesis que indica que Sabag Montiel llevaba el día del hecho un teléfono que no sería su “línea principal”, idea que se robusteció luego de que en el segundo allanamiento a su casa encontraran material descartable y carcasas de teléfonos celulares, además de un disco rígido.

Más sospechosos de un ataque planificado

En segundo plano está, por ahora, la línea investigativa que conduce el “entorno de contención” de los agresores: allí aparecerían los vendedores de copos de azúcar (“los copitos”) que se mostraron en televisión con Uliarte antes de que fuera detenida. Las fuentes de la investigación señalaron que allí aparecen, bajo sospecha, Gabriel Nicolás Carrizo, el referente de “los copitos”, quien registraría intensas comunicaciones con Sabag Muntiel durante el mes previo al intento de atentado y participante de ese grupo que hablaba con frecuencia con Uliarte.

Hay otras personas de diálogo frecuente con los imputados que también están bajo la lupa de los investigadores entre los que se encuentran un hombre y una mujer que habrían intentado a ayudar a Uliarte a ocultarse, según pudo reconstruir esta agencia.

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